Con una divertida ópera, la Corporación Cultural Universidad de Concepción retorna al género lírico, luego de los exitosos montajes del 2008. Se trata esta vez de El Empresario, de Wolfgang Amadeus Mozart, con libreto de Johann Gottlieb Stephanie, la que tendrá dos funciones en Concepción y otras en Penco, Lota y Coronel, éstos últimos gracias a un convenio con la Dirección Regional del Consejo de la Cultura y las Artes, Región del Bío Bío.
Este montaje lírico estará bajo la dirección general del chileno Cristóbal Urrutia – músico y director especializado en música antigua en Holanda y Bélgica y actual profesor de la Universidad Austral de Chile en Valdivia – contará con la participación de las sopranos Sherezade Perdomo, Claudia Pereira y Evelyn Vergara; el tenor Pedro Espinoza; el barítono Pablo Castillo; y el actor Lautaro Lobo.
La Regie pertenece a Gonzalo Cuadra, tenor y músico, que ya tuvo a su cargo la dirección escénica de La Serva Padrona, ópera de cámara realizada el 2008 por la Orquesta Sinfónica UdeC; la escenografía y vestuario es de Germán Droghetti, quien ya ha trabajado en anteriores óperas de la orquesta, y la iluminación a cargo de Arnoldo Weber, quien también ha participado en otros montajes de esta agrupación.
Previo a la puesta en escena de El Empresario, la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Concepción interpretará el Concertone para Dos Violines y Orquesta, del mismo compositor, y con la participación del concertino Freddy Varela y del propio Cristóbal Urrutia, como solistas.
El Empresario, es una divertida obra que satiriza las relaciones públicas en un teatro. El guión original gira en torno a los esfuerzos de un empresario y su ayudante, por formar una compañía de actores y cantantes. A partir de esto, dos actrices demuestran su talento representando fragmentos de piezas teatrales y musicales en distintos estilos. Esta obra fue adaptada para esta versión y situada en la década de los 50’.
Wolfgang Amadeus Mozart compuso este “singspiel” (“obra teatral cantada”) en 1786, a solicitud del Emperador José II. Se trata de una obra del llamado “metamelodrama”, un subgénero que habla del teatro dentro del teatro, generalmente en tono de parodia. 

